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6 malos hábitos para tus dientes

Hoy vamos a ver una serie de hábitos inadecuados para nuestra salud bucodental, que deberíamos erradicar de nuestras costumbres con la finalidad de mantener unos dientes sanos y estéticamente bonitos.

Una boca cuidada y una buena sonrisa es una buena tarjeta de presentación de una persona, en una sociedad en la que la estética cada vez cobra más importancia, tanto para el éxito social como para el laboral.

Por ello debemos de adquirir hábitos correctos con la finalidad de mantener una salud bucodental adecuada. Veamos 8 hábitos incorrectos que pueden perjudicar la salud de los dientes y su estética.

6 malos hábitos para la salud bucodental

El tabaco y el café

El tabaco oscurece el esmalte y produce manchas dentales, inflama nuestras encías (gingivitis), genera halitosis (mal aliento), pierde parte del sentido del gusto, ya que el tabaco afecta a las papilas gustativas, puede generar zonas edematosas y blanquecinas en la mucosa, denominadas leucoplasias, que si perduran en el tiempo pueden transformarse en una patología.

El café en exceso también provoca manchas dentales y alteración de la coloración del esmalte de los dientes.

café y dientes

Utilizar los dientes para lo que no son

Ejemplos tenéis muchos aunque parezcan sorprendentes: partir el celo, cortar hilos, morder bolígrafos, abrir un botellín de cerveza, etc. Lo único que conseguiremos es saltarnos un trozo de diente o del esmalte.  Conviene tener presente que el esmalte dentario no se regenera una vez perdido, con lo que conviene no perderle.

Determinados alimentos tomados en exceso

Hay bebidas como el café, que ya os comenté antes, el mate, el té, o cítricos como el pomelo, el limón y la naranja, que tomados en exceso producen cambios en la coloración de los dientes.

Masticar chicle excesivamente

El hecho de estar buena parte del día masticando chicle, un día tras otro, puede llegar a acarrear problemas de tensión muscular y dolores en la articulación temporo-mandibular.

Cepillarse los dientes con mucha fuerza o con cepillos muy duros

Además del desgaste del esmalte que conllevará estas acciones, se suma también el hecho de que provoca retracción de las encías, es decir, el diente cada vez estará más al descubierto, produciendo problemas en las encías, infecciones como la caries, sensibilidad dental, etc.

Hurgarse los dientes con palillos y otros objetos puntiagudos

Además de dañar seriamente el esmalte y sobre todo, las encías, provocamos que los huecos entre los dientes sean cada vez mayores, con lo que será más difícil eliminar con el cepillado los restos de alimentos, y favoreceremos que la placa bacteriana actúe a su antojo, aumentando seriamente la posibilidad de que aparezcan las caries.

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